sábado, 19 de abril de 2008

NO HAY COLOR

La humanidad y el sacrificio no son cromáticos. Ni rosa es la mujer, ni azul es el varón. Afortunadamente no somos productos que un rodillo industrial pueda pintar. Pero parece ser que todavía estamos enlatados por aquellas costumbres diferenciadoras que tatúan la piel de la mujer con el color pastel de la famosa pantera animada. Algunos periódicos internacionales nos lo han recordado estos días de atrás. También un conocido político italiano.
Mas, recogiendo con desagrado esta desafortunada forma de calificar al sexo femenino, mirémonos el ombligo. ¿Es “demasiado rosa” nuestro gobierno por el mero hecho de que haya más ministras que ministros?
Discriminatorio e injusto sería contestar afirmativamente a esta pregunta. Probablemente el “sí” salga de la boca de aquellos para los que la escasez de corbatas en la gestión de carteras se acerque más bien al marketing de lo político. ¿No sería más sensato celebrar los avances sociales en lugar de sumirnos en lo infructuoso y en la pintura de postín? ¿Aún no somos conscientes de que una mujer ha logrado ocupar –por fin- un ministerio (Justicia) que anteriormente sólo había sido confiado a hombres? ¿Todavía no vemos lo afortunados que somos de tener un ministerio que luchará duro contra el terrorismo doméstico?
Estos días de atrás nos hemos enterado de que una mujer peruana ha sido apuñalada en Vallecas, supuestamente por su pareja. En Alovera, Guadalajara, otra mujer ha sido recientemente asesinada. El presunto ejecutor de la acción, su ex, posteriormente se suicidó, quedándose el hijo de ambos sin padres biológicos. Otro compañero sentimental es de nuevo el supuesto responsable del atropello que sufrió hace días una vecina de Sevilla. Hace apenas unas semanas, Oviedo fue también testigo de la detención de un joven de 23 años por, presuntamente, intentar atropellar a su ex novia. Las desgracias, como se puede comprobar, no cesan. Recientemente, en Guadalajara, una mujer rumana se precipitaba al vacío desde una tercera planta después de que, supuestamente, su pareja la agrediera y la retuviera en su habitación.
La violencia hacia el sexo femenino es, y no cabe duda, la lacra de una ancestral educación machista e insensible que no entiende ni de nacionalidad ni de raza. Se estima que alrededor de 70 mujeres mueren cada año en nuestro país por violencia de género. Las víctimas de malos tratos ascienden a 100.000. Ante cifras tan impactantes y deplorables, ¿no parecen injustas las insolentes críticas a la creación del Ministerio de Igualdad?
Puede que la solución a las atrocidades domésticas se encuentre en una educación ducha sobre el tema desde órganos de socialización tan básicos y fundamentales como son la Familia y la Escuela. Pero en nuestra cultura, y en muchas otras, las raíces del dominio sobre el sexo femenino están todavía- por desgracia- muy prendidas sobre la mente de hombres y mujeres. En el combate actual contra este agravio a la igualdad, el ministerio gestionado por Bibiana Aído pretende promover iniciativas y medidas de control que esperamos que sean todo un referente de concienciación y educación por la paridad. Desde una institución de tan tamaño orden no sólo se planifica proteger a las víctimas de la violencia de género, sino que el nuevo ministerio también tiene por delante la tarea de mejorar el empleo femenino. La aplicación de la Ley de Igualdad estará en el punto de mira de la cartera gestionada por la socialista gaditana. Y es de agradecer profundamente.
Pero el combate contra la violencia machista es algo que nos preocupa a todos sobremanera. No hay día en que los medios de comunicación no nos informen de la muerte de mujeres a manos de sus parejas o ex compañeros sentimentales. Tan dura realidad nos estremece a todos.
Un excelente artículo de la periodista Marta Robles, publicado el 12 de abril en La Razón, hace referencia a la conmoción que provocan estos dramáticos acontecimientos en mujeres y hombres. El artículo se titula Otra muerta. La comunicadora y escritora escribe lo siguiente: “Cada vez que el corazón de una mujer deja de latir, todas vemos morir un poco nuestras esperanzas de lograr un mundo más justo”. Robles apunta que esto “también les sucede a los hombres de bien, pero que no les estremece la carne propia, esa que las mujeres llevamos (llevan) plagada de cicatrices, marcas de afrentas de la historia pasada y dolor reciente de una violencia contra nosotras (ellas) que no cesa”.
La reflexión de la popular periodista es ejemplar. Mas me gustaría complementar esta refulgente opinión señalando que el verdadero hombre también sufre en carne y alma la muerte de cualquier mujer. También se van eclipsando nuestras esperanzas por alcanzar una sociedad más justa cuando el corazón de una víctima de la barbarie se apaga. El amor fraternal, tal y como lo concibe Erich Fromm en El arte de amar, hace que estemos sensibilizados al cien por ciento con esta injusticia. Al hombre que no lo esté, no estaría de más considerarle una roca fatua. Javier de Matrice.

SOBRE MÍ

SOBRE MÍ

EN TERCERA

Javier G. Cobo, nombre real de Javier de Matrice, nació en Madrid en 1982. Periodista digital y Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid (2000-2005), ha sido becario de realización en Telemadrid y ha trabajado como redactor/presentador en Localia Fuenlabrada Televisión (2006). Su experiencia en radio pasa por la redacción/locución de los Servicios Informativos de Radio Complutense -107,5 FM- (2000-2004) y por la realización de crónicas y cuñas puntuales para Cadena Ser Madrid Sur. Es también diplomado en Arte Dramático por Metrópolis c.e. , y ha sido dirigido en teatro por Tina Sainz (preproducción de Nuestra Ciudad, 2004), Pilar Vicente (La tienda de los horrores, 2009), P. Moraelche (Bésame, tonto, 2010), Javier Delgado (El enfermo imaginario, 2011), Patricia Chávarri (El Rey Sol, 2012) y Alfonso Gómez (¡Usted es Ortiz!, 2013). Es asimismo autor de Los calostros de la Gachosa (teatro breve). En televisión ha colaborado como actor en programas como Cyberclub, La Nuestra o Sucedió en Madrid (Telemadrid, 2005). Actuaciones en cine [cortometrajes]: Así fue (Julia Gangutia, 2013), Ni siquiera Descartes (Trinidad Sánchez y Daniel Lavín González, 2013), Nada sin mí (Rodrigo Delgado y Jorge Escudero, 2013) y Extraterrestres generosos (Trinidad Sánchez, 2013). Actuaciones en web series: Sayón (The Executioner), dirigida por George Karja (2013-2014).
Contacto: javierdematrice@gmail.com