domingo, 10 de agosto de 2008

PEQUEÑO PASO

Agostos pekineses en la playa. Pero no por el tránsito de turistas chinos. Muy poco común en nuestras costas, todo hay que decirlo. Más bien por la presencia de deportistas sexuales de élite. De marchosos olímpicos que, cuando la luna impone su ley, hacen de la orilla del mar una conejera apetitosa para vouyeures. Alfombras de tinte humano que, aunque con lagunas de arena fina, en mucho se parecen a las tejidas por los cangrejos en sus ya conocidos rituales de apareamiento. No digo nada extraño. Quién no ha oído hablar de los amores de verano y del cénit de la noche sobre látex de rocas y algas. Qué canción de verano no hace referencia a cruces de pasiones o a momentos de triunfante seducción. Todavía recuerdo la letra de un tema promocionado por la ONCE durante el estío de hace cuatro años: “Estaba en el agua dándome un bañito,/ debajo del biquini,/ debajo del biquini,/ sentí un picorcito./ Le dije al socorrista/ qué podía ser/ sentir un picorcito/ sentir un picorcito,/ me enamoré de él. /Me pica la pierna./ Me pica el ombligo./ Me pica la cabeza, / quiero estar contigo/ Me pican los labios./ Me pica el corazón./ Me pica la medusa, /medusa del amor/”. Canciones, ésta y otras similares, que juegan en definitiva con voces desafinadas y la inocencia y absurdo de sus composiciones con el mero fin de desatar la risa de “melófobos” y extasiados por el descanso. Pero en el fondo reflejan la realidad vacacional de adolescentes, veinteañeros y treintañeros. Y podría decir también cuarentones sin pillarme mucho los dedos. Desde paliduchos a tanoréxicos. De famélicos a vigoréxicos. Desde barbilampiños a osos y, como no, a mujeres barbudas, que todavía las hay. Sexo por doquier. Por cualquier barquichuela. Práctica saludable y muy humana. Pero al sacar de paseo a nuestras feromonas debemos hacerlo siempre con correa. Si no, nos sumaremos a los más de 33 millones de infectados en el mundo por el VIH. Se trata de prevención, eje fundamental de la recién celebrada XVII Conferencia Internacional del Sida, celebrada en Ciudad de México, y a la que asistió la número dos de nuestro gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. Cierto es que en 2007 disminuyó el número de fallecidos por esta enfermedad desde el inicio de la pandemia. Pero sigue aumentando el número de infecciones, sobre todo entre los jóvenes con edades comprendidas entre los 15 y 24 años. Según Thoraya Ahmed Obaid, directora ejecutiva del Fondo de Población de Naciones Unidas (en una entrevista para El País publicada el 5 de agosto), “de los 2, 7 millones de nuevas infecciones por el VIH en 2007, este grupo fue casi la mitad, el 45% de los casos”. No son de extrañar estos datos si previamente se revisa la primera encuesta realizada este año por el Injuve, que revela que un 30% de los jóvenes españoles de entre 15 y 29 años nunca ha usado preservativo en sus últimas relaciones. Dato alarmante. ¿confianza en la pareja sexual? ¿Otro coletazo del alcohol o de las drogas? ¿Auge de otros métodos anticonceptivos? ¿Falta de información? En cualquier caso, estas prácticas de riesgo han de ser autorreprochables, así como inadmisible también es -desde mi modo de pensar- el ejercicio de la objeción de conciencia por parte de farmacéuticos católicos a la hora de vender métodos contracepctivos. Todo un ejemplo por la salud. Una muestra más del poder cegador de la religión. Se trata de algo anecdótico. Pero hasta en lo mínimo debemos reivindicar nuestros derechos. Suerte que, por otra parte, las investigaciones en el campo de la lucha médica contra el virus van avanzando. Desde marzo se comercializa en nuestro país el raltegravir, el primer medicamento de una nueva familia de antirretrovirales que consigue reducir el VIH en un 90%. Mas, aunque funcionó en el 74 % de los pacientes con los que se probó, sólo se prescribe a pacientes con una carga viral elevada y que presentan resistencia a otros fármacos. Positivas son también algunas noticias que han nacido en el marco de la última celebración de la Conferencia Internacional del Sida. España ha anunciado que donará anualmente 10, 2 millones de euros a Onusida, pasando así a ser el sexto donante mundial contra esta pandemia, sólo por detrás de Estados Unidos, Reino Unido, Holanda, Suecia y Noruega. Del presupuesto español, tres millones se destinarán a financiar la investigación de la vacuna contra el VIH y 1,5 para microbicidas, cremas que protegerán al hombre y a la mujer del virus durante el coito. En la cumbre sobre el Virus de Inmunodeficiencia Humana también se han analizado las ventajas y desventajas de la circuncisión a la hora de prevenir la infección, y se ha revelado que podría haber una cura “funcional” para el sida en 2031. Lo ha hecho Anthony Fauci, director del Instituto de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE UU, que ha señalado que para esa fecha, que no es sino orientativa, habrá algún fármaco que, aunque no elimine completamente el virus del cuerpo, sí lo ocultará dentro de él. Pero el handicap es que sólo se podrá aplicar en primoinfecciones, es decir, en fases muy tempranas de la infección. De ahí la importancia del diagnóstico precoz. Cabe recordar que las pruebas de vih son gratuitas en los centros de salud públicos, anónimas incluso si nos las realizamos en determinados centros de nuestra comunidad (pinche aquí para conocerlos). Asimismo, algunas asociaciones como la Fundación Triángulo las vienen haciendo además con técnicas avanzadas (también son gratuitas y anónimas). Con tan sólo una muestra de saliva, el paciente obtiene los resultados en 20 minutos, con una fiabilidad de más del 99%. Prevención y cuidado son, por tanto, las mejores herramientas para evitar el virus o el desarrollo de la enfermedad. Aún debemos estar muy en alerta. Los avances son plausibles. Pero el seropositivo todavía sufre en gran medida los efectos secundarios de la medicación que ingiere, entre ellos la lipodistrofia (trastorno en el sistema de grasas, especialmente del rostro). Por no hablar de otro inconveniente peor: el estigma social de la enfermedad. Nuestra salud, en este sentido, sigue dependiendo de nosotros. Seamos responsables con nosotros mismos y solidarios con los afectados. Lo necesitan. Javier de Matrice.

SOBRE MÍ

SOBRE MÍ

EN TERCERA

Javier G. Cobo, nombre real de Javier de Matrice, nació en Madrid en 1982. Periodista digital y Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid (2000-2005), ha sido becario de realización en Telemadrid y ha trabajado como redactor/presentador en Localia Fuenlabrada Televisión (2006). Su experiencia en radio pasa por la redacción/locución de los Servicios Informativos de Radio Complutense -107,5 FM- (2000-2004) y por la realización de crónicas y cuñas puntuales para Cadena Ser Madrid Sur. Es también diplomado en Arte Dramático por Metrópolis c.e. , y ha sido dirigido en teatro por Tina Sainz (preproducción de Nuestra Ciudad, 2004), Pilar Vicente (La tienda de los horrores, 2009), P. Moraelche (Bésame, tonto, 2010), Javier Delgado (El enfermo imaginario, 2011), Patricia Chávarri (El Rey Sol, 2012) y Alfonso Gómez (¡Usted es Ortiz!, 2013). Es asimismo autor de Los calostros de la Gachosa (teatro breve). En televisión ha colaborado como actor en programas como Cyberclub, La Nuestra o Sucedió en Madrid (Telemadrid, 2005). Actuaciones en cine [cortometrajes]: Así fue (Julia Gangutia, 2013), Ni siquiera Descartes (Trinidad Sánchez y Daniel Lavín González, 2013), Nada sin mí (Rodrigo Delgado y Jorge Escudero, 2013) y Extraterrestres generosos (Trinidad Sánchez, 2013). Actuaciones en web series: Sayón (The Executioner), dirigida por George Karja (2013-2014).
Contacto: javierdematrice@gmail.com