domingo, 8 de febrero de 2009

PITTS ESPAÑOLES

Seguramente no tendría 13 nominaciones a los Oscar. Y no estaría dirigida por David Fincher. Porque El Curioso Caso de los que visten dificultades no es un filme, sino una realidad contada por unos que a otros no hace sino sorprendernos. Fotogramas tintados con mucho de reality y poco de show. Desde mi butaca me retuerzo de la rabia. Me respaldo sobre mi indignación. Y bailo con la esperanza de justicia. Porque nazcan viejos o jóvenes, siempre hay quien les arruina la poca felicidad que les resta. Supuestamente, claro. Porque si no recurrimos a la profilaxis de la suposición sería aquí el crítico el tercer re- afectado. Si fuera cierto lo que el Defensor del Pueblo destapó el pasado lunes 2 de febrero, ¿cuál sería la ventaja de que esos abuelos acicalados por realidades adversas llegasen con los años a ser jóvenes, tal y como le ocurre al personaje que da vida Brad Pitt en la cinta del director de Seven y Zodiac? Ninguna. Me temo que a Button poco le agradaría, en caso de terminar sus días en un centro de menores, que le privasen de comer, que le humillaran desnudándole, que le prohibiesen ir a la escuela, que le aislaran del resto de sus compañeros, que le encerrasen en una habitación cuya puerta sólo pudiera abrirse desde fuera, o que le medicasen indebidamente. Cambiaría la historia, pues al guión habría que añadirle también otras sub-historias protagonizadas -en este caso- por multitud de educadores que terminaron solicitando la baja voluntaria en su desempeño laboral para estos centros gestionados por lo privado. Obvio, pues no querían ser cómplices de algo que al resto de la sociedad nos suena a barbarie. ¿Y si la trama evolucionase bajo el discurrir habitual del envejecimiento natural? ¿Merecería un Button amenazado por la senectud más lastimosa un expolio de sus bienes, tal y como la Fiscalía Provincial de Madrid y la Agencia Madrileña para la Tutela de Adultos sospechan que le ha podido ocurrir a muchos vecinos mayores de nuestra región? El repunte de casos de ancianos con agujeros en sus cuentas o sin propiedades -tras traspasos de titularidad- es vergonzoso. ¿Aparecerán en este caso críticos en paro que les devuelvan a estos mayores lo que les pertenece? Me temo que no. Esto sólo ocurre en el hiperrealismo de la farándula. A Albert Solé y a su Goya por Bucarest, la memoria perdida. El desenlace de este documental compuesto por el celuloide más oxigenado sólo el tiempo lo perfilará. Pero si a esta dramática situación le añadimos los cerca de quinientos ancianos de la capital que, según datos estimados por Izquierda Unida, han perdido desde agosto sus ayudas a domicilio, únicamente se me ocurre pensar una cosa, muy en relación con un comentario jocoso que la actriz Sara Montiel realizó en su etapa más apoteósica del colorín televisivo. “En este país es imposible casarse o morirse”, decía la protagonista de La Violetera o El último cuplé al salir del Ayuntamiento en el que se casó con su ex marido cubano. Se equivocaba. En España lo difícil es ser un niño o anciano con obstáculos de índole social. Y pendónenme el paralelismo. Que investiguen pido. Javier de Matrice.

SOBRE MÍ

SOBRE MÍ

EN TERCERA

Javier G. Cobo, nombre real de Javier de Matrice, nació en Madrid en 1982. Periodista digital y Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid (2000-2005), ha sido becario de realización en Telemadrid y ha trabajado como redactor/presentador en Localia Fuenlabrada Televisión (2006). Su experiencia en radio pasa por la redacción/locución de los Servicios Informativos de Radio Complutense -107,5 FM- (2000-2004) y por la realización de crónicas y cuñas puntuales para Cadena Ser Madrid Sur. Es también diplomado en Arte Dramático por Metrópolis c.e. , y ha sido dirigido en teatro por Tina Sainz (preproducción de Nuestra Ciudad, 2004), Pilar Vicente (La tienda de los horrores, 2009), P. Moraelche (Bésame, tonto, 2010), Javier Delgado (El enfermo imaginario, 2011), Patricia Chávarri (El Rey Sol, 2012) y Alfonso Gómez (¡Usted es Ortiz!, 2013). Es asimismo autor de Los calostros de la Gachosa (teatro breve). En televisión ha colaborado como actor en programas como Cyberclub, La Nuestra o Sucedió en Madrid (Telemadrid, 2005). Actuaciones en cine [cortometrajes]: Así fue (Julia Gangutia, 2013), Ni siquiera Descartes (Trinidad Sánchez y Daniel Lavín González, 2013), Nada sin mí (Rodrigo Delgado y Jorge Escudero, 2013) y Extraterrestres generosos (Trinidad Sánchez, 2013). Actuaciones en web series: Sayón (The Executioner), dirigida por George Karja (2013-2014).
Contacto: javierdematrice@gmail.com