La mensajería instantánea que nos brinda la red de datos en
nuestros teléfonos móviles a veces me hace ulular. No es que sea filático, sino
que el cordero bala y el búho ulula. “Si
lo borras o ignoras, te irá mal de dinero y amor. Nunca digas no puedo”. “¡Buuh!”, respondo. “Si cortas la cadena,
el refrán puede cumplirse pero al revés… Tienes que enviarlo a ocho personitas
que quieras mucho”. “¡Buuh!” –con mis
ojos en blanco y echando mi cabeza hacia atrás-. “Pásalo a seis amigos y en
cuatro días recibirás dinero. Si lo borras, te irá mal. Ten fe y no preguntes”.
“B…enditos cojones”, responderían muchos que yo me sé. Nunca creí en supersticiones, las vendan como cultura de
ancestros, medicina de autoconfianza o filias de lo obsesivo-compulsivo. “Eso
da mala suerte. Así acuden fantasmas”, recuerda Linda a Carey en el filme La novia de
junio cuando el periodista menea una mecedora sin sentarse en ella. Por no hablar de la
suerte como filosofía de vida en Intacto.
O de las manzanas como amuleto digerible de Dave en Un gánster para un milagro. Temores o esperanza de éxito que nunca
me convencieron por aquello de que sólo confío la tutela de mi permanencia al
rumbo de mi empeño, a mi salud y a la eficacia de la política. Sin tener que
culpar al gato negro que se me cruce o a las tijeras que la física pueda abrir
por principio al impactar sobre el suelo de mi casa. Miento en parte. A veces
me sirvo de la superstición para justificar mi torpeza. Valga como ejemplo el
resbalón que días atrás di en un vagón de metro, al que le siguió un balanceo
poco discreto del banco en el que me senté al llegar a la escuela a la que me
dirigía. Por poco, todo ángulo recto de mi cuerpo opaco a la indiferencia del
que pudiera pasar. “Hoy me ha mirado un tuerto”, balbuceé aparentando
normalidad a la vez que me perdonaba a mí mismo por la estúpida alusión. Sólo
eso. Y hablando de ojos, el turco que me regalaron hace años y que llevo en mi
bolsillo junto a mis llaves a modo de agradecimiento. Porque cualquier otro
ritual sólo risas gavioteras me genera. Mátenme antes si tengo que creerme que
se volverá loco quien asiduamente se corte las uñas por la noche. Que le
saldrán golondrinos en las axilas si mata golondrinas o rompe sus nidos. O que
si cose una pluma de cisne en la almohada de su marido, éste no le pondrá los
cuernos. ¿Qué emplee otro hilo para mi pespunte? Hasta más de mil millones de
euros al año se calcula que nos hemos podido llegar a gastar los españoles en
artes adivinatorias. No es del mismo color, pero sí de una tonalidad parecida. Espero
que parte de ese parné lo inviertan sus recaudadores en tiestos grandes, porque
la micción del desesperado me temo que siempre apuntará hacia fuera. Javier de Matrice.
SOBRE MÍ
EN TERCERA
Javier G. Cobo, nombre real de Javier de Matrice, nació en Madrid en 1982. Periodista digital y Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid (2000-2005), ha sido becario de realización en Telemadrid y ha trabajado como redactor/presentador en Localia Fuenlabrada Televisión (2006). Su experiencia en radio pasa por la redacción/locución de los Servicios Informativos de Radio Complutense -107,5 FM- (2000-2004) y por la realización de crónicas y cuñas puntuales para Cadena Ser Madrid Sur. Es también diplomado en Arte Dramático por Metrópolis c.e. , y ha sido dirigido en teatro por Tina Sainz (preproducción de Nuestra Ciudad, 2004), Pilar Vicente (La tienda de los horrores, 2009), P. Moraelche (Bésame, tonto, 2010), Javier Delgado (El enfermo imaginario, 2011), Patricia Chávarri (El Rey Sol, 2012) y Alfonso Gómez (¡Usted es Ortiz!, 2013). Es asimismo autor de Los calostros de la Gachosa (teatro breve). En televisión ha colaborado como actor en programas como Cyberclub, La Nuestra o Sucedió en Madrid (Telemadrid, 2005). Actuaciones en cine [cortometrajes]: Así fue (Julia Gangutia, 2013), Ni siquiera Descartes (Trinidad Sánchez y Daniel Lavín González, 2013), Nada sin mí (Rodrigo Delgado y Jorge Escudero, 2013) y Extraterrestres generosos (Trinidad Sánchez, 2013). Actuaciones en web series: Sayón (The Executioner), dirigida por George Karja (2013-2014).
Contacto: javierdematrice@gmail.com
