Nos visten de bohemios y nos sueltan en rincones aislados de
la pendencia y del alboroto. No sin antes pegarnos un pitillo entre pulgar y
corazón para colocarnos en nuestra habitual embriaguez de reflexión,
indignación o retrato. Escribanía del dictado propio que siempre me atrajo como
oficio al verla en la gran pantalla. No sé si por el efecto calmante de las
castañas que me tomaba cuando veía este tipo de películas, o por mi afán de
comerme los mocos con categoría- que no como categoría-. El caso es que, infiel
a mi sobredosis de ficción, decido bajarme a un bar de lo más común para
conseguir un artículo con olor a calamar. Quiero evitar a toda costa el tufo a
chorizo que irradia las noticias de mi televisor, ese que va en ristras con el “presunto”
como cordón por eso de no acabar embutidos entre reja y reja. ¿Y qué me
encuentro? Bebida de cola a secas. Rejos para los de al lado. Pero para mí, un
trocito de limón avergonzado entre tres toscos cubos de hielo. Realmente no sé
si es un cefalópodo lo que tienta como aperitivo el plato de mis simpáticos
paisanos. Sin embargo, me pica cual medusa en salsa de chiles tener que ver
viudo a mi refrigerio. Condenado por todo un merluzo a no poder flirtear con
una simple aceituna. ¿Así trata al nuevo
cliente? Anteayer acudí a una clase abierta de interpretación en la que los
alumnos habían de desarrollar una historia a partir de una palabra. El acting consistía en una personal muestra
escénica de términos como amor, odio, lujuria, inspiración, inseguridad o
avaricia. ¿Cuál sería entonces la palabra que guiaría mi escrito? La que seguía
el camarero era evidente. Había llevado a escena la palabra “ceporro” con la
mejor de sus sonrisas. Sin duda, jamás volvería a ver cualquiera de sus
funciones. ¡Voilà! Me lo estaban
sirviendo en bandeja. “No hay hombre más infeliz que aquel para quien la
indecisión se ha hecho costumbre”, afirmó en su día el ensayista alemán
Heinrich Heine. El mendrugo era feliz por su decisión, quizás hecha rutina.
¿Sería eso lo que me fastidiaba? ¿O era mi envidia por la suerte de los otros
parranderos? Doble ración de duda. Ésa era mi palabra. Algo parecido me ocurre
cuando oigo hablar de las nuevas medidas del Gobierno de apoyo al joven emprendedor.
No sé si lo que me indigesta es que les sirvan con decisión un tallo de paloduz
para que intenten salir por su propia cuenta del fango del desempleo, o el
hecho de que mis espolones me impidan ser beneficiario de dichas medidas. ¿Por
qué mirar el diente al caballo cuando de lo que se trata es de generar empleo y
riqueza? Me temo que ya no estoy dudando. ¿O sí lo hago al decir “me temo”? De
cualquier modo, cero propinas. Javier de
Matrice.
SOBRE MÍ
EN TERCERA
Javier G. Cobo, nombre real de Javier de Matrice, nació en Madrid en 1982. Periodista digital y Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid (2000-2005), ha sido becario de realización en Telemadrid y ha trabajado como redactor/presentador en Localia Fuenlabrada Televisión (2006). Su experiencia en radio pasa por la redacción/locución de los Servicios Informativos de Radio Complutense -107,5 FM- (2000-2004) y por la realización de crónicas y cuñas puntuales para Cadena Ser Madrid Sur. Es también diplomado en Arte Dramático por Metrópolis c.e. , y ha sido dirigido en teatro por Tina Sainz (preproducción de Nuestra Ciudad, 2004), Pilar Vicente (La tienda de los horrores, 2009), P. Moraelche (Bésame, tonto, 2010), Javier Delgado (El enfermo imaginario, 2011), Patricia Chávarri (El Rey Sol, 2012) y Alfonso Gómez (¡Usted es Ortiz!, 2013). Es asimismo autor de Los calostros de la Gachosa (teatro breve). En televisión ha colaborado como actor en programas como Cyberclub, La Nuestra o Sucedió en Madrid (Telemadrid, 2005). Actuaciones en cine [cortometrajes]: Así fue (Julia Gangutia, 2013), Ni siquiera Descartes (Trinidad Sánchez y Daniel Lavín González, 2013), Nada sin mí (Rodrigo Delgado y Jorge Escudero, 2013) y Extraterrestres generosos (Trinidad Sánchez, 2013). Actuaciones en web series: Sayón (The Executioner), dirigida por George Karja (2013-2014).
Contacto: javierdematrice@gmail.com