Hay sentimientos que están descatalogados. Quien puso nombre
a cómo nos sentimos debió de olvidarse de muchos, calzándolos torpemente dentro
de otros términos por proximidad, vagancia o falta de tinta. Es la conclusión a
la que llego al ver a Mariano Rajoy, Ana Pastor, Artur Mas y al Príncipe don
Felipe en la inauguración del AVE Barcelona-Girona. Sé qué es lo que siento,
pero no hay vocablo que descubra la sensación de rancio vaho que generan en mi
imaginario al verlos allí sentados. ¿Creer o tragar? Nunca vi unos deberes tan
bien definidos. Afortunadamente la gamuza me la brinda la pitón que estos días
de atrás fue capaz de volar sin billete durante hora y media, “rectando” sobre
el ala de un avión que viajaba desde Australia a Papúa Nueva Guinea. O el
pasajero de un vuelo entre Reykjavik y
Nueva York que tuvo que ser atado a su asiento con cinta adhesiva debido a su
actitud violenta. Éstos sí que me chivan entradas de diccionario, de las que
unen una percepción con algún gesto de sorpresa o indiferencia. Y es que para
gustos, los transportes. Hoy pueden venderte mediante subasta el Rolls-Royce
Silver Shadow de Freddie Mercury, o coches que se enchufan a la red eléctrica.
CO2 o avance, ambos bajo las notas musicales de un We will rock you tocado por los originales. O de un Resistiré almodovariano, antecedente
directo del "ficcionado" videoclip de las cantantes rusas Serebro que
aquellos agentes de Cerdanyola versionaron meses atrás bajo la óptica de la
irresponsabilidad y el mal ejemplo. Pero donde estén los acordes de Loles León,
Victoria Abril y Antonio Banderas, que se quite Mama Luba. Porque su junco poliniza en mis recuerdos con el sabor
dulce de unas ruedas que caminan por La Mancha, bajo gigantes literarios que
muelen humildad y alimentan ilusiones de resistencia. Porque me gustan más los
coches de nuestro cine que los de esa caja cada vez más plana que sólo nos
enseña amasijos de hierro. Porque en el celuloide los accidentes de tráfico no
son la octava causa de muerte a nivel mundial. Ni en él fallecen más de 1.300
personajes al año al circular por vías interurbanas, con suerte sólo algunos
malos. Porque en él Sainz no hubiera abandonado el Dakar en Arica-Calama por
problemas mecánicos. Y porque me permitiría viajar a Girona o Francia en menos
que canta un gallo, que ave es también. Mejor trago, ahí mi respuesta. Pero
palomitas. Javier de Matrice.
domingo, 13 de enero de 2013
SOBRE MÍ
EN TERCERA
Javier G. Cobo, nombre real de Javier de Matrice, nació en Madrid en 1982. Periodista digital y Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid (2000-2005), ha sido becario de realización en Telemadrid y ha trabajado como redactor/presentador en Localia Fuenlabrada Televisión (2006). Su experiencia en radio pasa por la redacción/locución de los Servicios Informativos de Radio Complutense -107,5 FM- (2000-2004) y por la realización de crónicas y cuñas puntuales para Cadena Ser Madrid Sur. Es también diplomado en Arte Dramático por Metrópolis c.e. , y ha sido dirigido en teatro por Tina Sainz (preproducción de Nuestra Ciudad, 2004), Pilar Vicente (La tienda de los horrores, 2009), P. Moraelche (Bésame, tonto, 2010), Javier Delgado (El enfermo imaginario, 2011), Patricia Chávarri (El Rey Sol, 2012) y Alfonso Gómez (¡Usted es Ortiz!, 2013). Es asimismo autor de Los calostros de la Gachosa (teatro breve). En televisión ha colaborado como actor en programas como Cyberclub, La Nuestra o Sucedió en Madrid (Telemadrid, 2005). Actuaciones en cine [cortometrajes]: Así fue (Julia Gangutia, 2013), Ni siquiera Descartes (Trinidad Sánchez y Daniel Lavín González, 2013), Nada sin mí (Rodrigo Delgado y Jorge Escudero, 2013) y Extraterrestres generosos (Trinidad Sánchez, 2013). Actuaciones en web series: Sayón (The Executioner), dirigida por George Karja (2013-2014).
Contacto: javierdematrice@gmail.com
