domingo, 14 de abril de 2013

LA VERGÜENZA Y EL ACTOR



Aún no había yo comenzado a estudiar interpretación. Era alumno de un curso de introducción al cine y el primer día que escuché la palabra me pitaron los cuatro oídos. Los dos de script y los otros dos que tenía como futuro actor. “Monigotes”. Así llamaba mi profesor a los miembros del elenco artístico. La carga peyorativa hubiera reventado cualquier pesa de mercado si hubiera podido aprehenderla cualquier charcutero sin ventas. ¿Qué chicharrón se le había atragantado? Con el tiempo me he dado cuenta de que su tono al referirse a nuestro oficio era igual que el del feriante que nos metía la chochona hasta por el ojal de la chaqueta. Y he llegado a empatizar un poco con su rechazo tras comprobar que en las rifas de protagonismo hay mucho autodefinido que canta bingo. ¿Juego? De acuerdo. El cartón me lo brinda un excelente actor: Pedro Casablanc. El pasado 7 de abril El País publicaba una entrevista al actor de la serie Isabel  en la que éste sostenía que la timidez es una de las condiciones “sine qua non” del intérprete, revelando que él es “patológicamente tímido”. De acuerdo. Me lo creo porque no lo conozco. ¿Pero cuántos habrá que dicen serlo y que lo único que tienen amedrentado es el conocimiento del hartazgo del que lo escucha? La mayoría lo confunde con vergüenza, aunque antes de ser actores probablemente alguno sí lo haya sido. Tímido era yo de pequeño cuando más parado que un español era incapaz de presentarme al concurso de villancicos de mi barrio, llegando a olvidarme de la letra la primera vez que lo hice. Fatiga -como dirían los granadinos- sentí cuando de adolescente pedí un Martini con limón en un pub y la camarera me preguntó si lo quería con Fanta, a lo que yo respondí que no. Que lo quería con limón -pensaba que la Fanta era sólo de naranja-. O cuando hace un par de semanas hice un casting para un anuncio y me puse tan rojo como el pelo de las hermanas coloradas de Pavón al... Reconstruyo. Llego a la sala de casting. Actores sentados en sillas esperando su turno. Recepcionista justo al entrar que me solicita mis medidas. Se las facilito y me pregunta: “¿disponibilidad del 8 al 10?”. Segundo de silencio. “A día de hoy, 10”, respondo. Cara de sorpresa de la empleada. “¿Disponibilidad del 8 al 10?”, vuelve a preguntarme. “Venga, ponga un 10”, dije. Sonrisa de ella sin apuntar nada. “Perdone, pero no entiendo qué me está preguntando“, manifesté al ver que no le bastaba con mi respuesta.” Te pregunto que si tienes disponibles los días del 8 al 10”, dijo enseguida. Mi rostro, grana. Risa de la recepcionista. No me lo podía creer. Pensaba que era una encuesta de valoración y así se lo hice saber. Con mi alelamiento le alegré el día. Vergüenza a kilos. La misma que sentiría si tuviera que hacer de plato en un body sushi. O la que me hubiera dado en caso de haber mostrado mis vergüenzas en la visita guiada nudista que se celebró hace unas semanas fuera del horario habitual de apertura en el Leopold Museum de Viena para ver la exposición Hombres desnudos. “Temeroso, medroso, encogido y corto de ánimo”, así define “tímido, da” la RAE . ¿No es esto algo más cavado? De lo relativamente constante a lo esporádico, por muy frecuente que sea, siempre habrá un trecho. Hablemos con propiedad. ¿A cuántos policías han oído llamarse a sí mismo cobardes? Javier de Matrice.

SOBRE MÍ

SOBRE MÍ

EN TERCERA

Javier G. Cobo, nombre real de Javier de Matrice, nació en Madrid en 1982. Periodista digital y Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid (2000-2005), ha sido becario de realización en Telemadrid y ha trabajado como redactor/presentador en Localia Fuenlabrada Televisión (2006). Su experiencia en radio pasa por la redacción/locución de los Servicios Informativos de Radio Complutense -107,5 FM- (2000-2004) y por la realización de crónicas y cuñas puntuales para Cadena Ser Madrid Sur. Es también diplomado en Arte Dramático por Metrópolis c.e. , y ha sido dirigido en teatro por Tina Sainz (preproducción de Nuestra Ciudad, 2004), Pilar Vicente (La tienda de los horrores, 2009), P. Moraelche (Bésame, tonto, 2010), Javier Delgado (El enfermo imaginario, 2011), Patricia Chávarri (El Rey Sol, 2012) y Alfonso Gómez (¡Usted es Ortiz!, 2013). Es asimismo autor de Los calostros de la Gachosa (teatro breve). En televisión ha colaborado como actor en programas como Cyberclub, La Nuestra o Sucedió en Madrid (Telemadrid, 2005). Actuaciones en cine [cortometrajes]: Así fue (Julia Gangutia, 2013), Ni siquiera Descartes (Trinidad Sánchez y Daniel Lavín González, 2013), Nada sin mí (Rodrigo Delgado y Jorge Escudero, 2013) y Extraterrestres generosos (Trinidad Sánchez, 2013). Actuaciones en web series: Sayón (The Executioner), dirigida por George Karja (2013-2014).
Contacto: javierdematrice@gmail.com