domingo, 4 de mayo de 2008

FALSOS DESENTENDIDOS

Coraje, agallas y esperanza. Esta semana hemos celebrado la heroicidad con la que los vecinos de la capital, hace doscientos años, decidieron librarse espontáneamente de la opresión francesa. El viernes conmemorábamos en Madrid una dignidad batallada en condiciones de desigualdad. Celebrábamos una revuelta de navajas, muebles y macetas contra blindadas escuadras. Pero sobre todo la primera toma contemporánea de una conciencia de nación. Mas detrás de todo festejo de orgullo hay una taimada ignorancia. Muchos madrileños, por increíble que parezca, aún desconocen la historia de una fecha clave para la sociedad liberal de nuestros días: el dos de mayo de 1808.
El miércoles, ante la proximidad de, para muchos, sólo un día rojo en la calendario laboral madrileño, decidí preguntar - aleatoriamente- a seis viandantes de nuestra comunidad, con edades comprendidas entre los 20 y 33 años, qué sabían o qué significaba para ellos el levantamiento del dos de mayo. Sólo el primero conocía de una manera notable qué hay detrás de la pasada festividad. Otra joven fue capaz de relacionarlo, suficientemente, con algunas pinturas de Goya. Pero el resto sufrió repentinos bloqueos. Una de las respuestas que menos me sorprendió fue la de un dudoso “tengo prisa”. Pero las restantes me dejaron estupefacto. Tres mujeres que caminaban juntas me confesaron la dificultad de la pregunta y me comunicaron, justificándose pues, que no eran capaces de responderme adecuadamente porque acababan de comer. Es ahí cuando me enteré, por primera vez, de que no podemos hacer memoria histórica tras la ingesta de alimentos. Acaso se desvanecerían. Fue entonces cuando recordé un artículo de Miguel Ángel Aguilar publicado en La Vanguardia el martes 29 de abril: La perfidia francesa. En él, el periodista hacía referencia a algunas realidades que acompañan a la conmemoración del bicentenario del alzamiento de mayo de 1808: negocio editorial y actividad política.
En efecto. Todo festival viaja con un sidecar político- económico. Pero cabe recordar que gran parte de las ganancias la obtenemos los ciudadanos. En primer lugar, porque toda publicación didáctica o evento organizado, aunque ya se conociese, siempre nos proporciona una creciente gratificación cultural. Es más, este tipo de celebraciones recuerda a los concienzudamente desconocedores de este trasfondo histórico que, un año más, siguen ignorándolo. Aprendizaje del desconocimiento: uno sabe que no sabe. En segundo lugar, porque facilitan de una manera lúdica el acceso al conocimiento. Aquí entran en juego las nuevas ediciones, las recopilaciones, los documentales televisivos o las exposiciones artísticas. En este sentido, hay que decir que Madrid se ha volcado a fondo. Instituciones políticas y culturales, asociaciones, medios de comunicación y un largo etcétera han mostrado su compromiso con la cultura y el recuerdo.
La exposición 2 de Mayo 1808. Un pueblo, una nación ejemplifica claramente el esfuerzo por hacernos viajar a la época y escenarios del levantamiento popular de principios del XIX. Maquetas, montajes audiovisuales, citas y testimonios, armas originales y reproducciones de imágenes y trajes – también indumentaria original de la época- son los componentes fundamentales de este recorrido nutriente por mayo de 1808.
Un fusil para miñones y tropas ligeras. Una espada española para oficial de caballería modelo 1796. Un cartucho de papel y bolas de plomo para fusil. Un trabuco de pedernal a la oriental de mameluco. Un sable francés de caballería ligera. Una escopeta de caza de finales del siglo XVIII. Aperos de labranza. Herramientas de cocina y esquileo. Navajas y cuchillos. Entre muchos otros utensilios, todas estas herramientas de lucha encuentran su hueco en esta exposición comisariada por Arturo Pérez- Reverte, académico y escritor que ha narrado con maestría los acontecimientos del dos de mayo en Un día de cólera, obra, por otra parte, excelentemente documentada.
2 de Mayo 1808. Un pueblo, una nación también muestra a sus visitantes numerosas y encomiables obras de M. A. Díaz Galeote ( a escala 1/9), entre otras: un fusilero de las Reales Guardias españolas, un dragón de Lusitania, un paisano armado, una manola madrileña, un jinete de los mamelucos, un cura trabucaire y un fusilero del Real Cuerpo de Inválidos de España. La figura del lugarteniente de Napoleón en nuestro país, Joachim Murat, tampoco se escapa de las manos de Díaz Galeote, inigualable trabajador del detalle.
Madrid 1808. Guerra y Territorio y Madrid 1808. Ciudad y Protagonistas también nos acercan – en este caso gratuitamente- a la grandeza de esta conmemorada fecha. En el Museo de Historia de Madrid podemos curiosear, hasta finales de septiembre, trabajos cartográficos de la época. Por otra parte -y hasta la misma fecha- el Conde Duque expone, no sólo mobiliario e indumentaria de la época, sino también notables pinturas. Entre las que ahora se muestran, se encuentran Víspera del 2 de mayo, de Miguel Hernández Nájera, Defensa del parque de Monteleón y Fusilamientos en la fuente de Neptuno, de Antonio María Tadei, Fusilamiento de Patriotas en el Buen Suceso, de José Marcelo Conteras y Muñoz , Enterramientos de la Moncloa el día 3 de mayo de 1808, de Vicente Palmaroli, y Malasaña y su hija, de Eugenio Álvarez Dumont ( pintura elegida para la cubierta de Un día de cólera). La exposición del Conde Duque también se compone de hilarantes caricaturas de José Bonaparte y de libros impresos a principios del siglo XIX.
Si a estas exposiciones le sumamos la que en estos momentos alberga el Museo del Prado : Goya en tiempos de guerra, los documentales emitidos por televisión, el espectáculo que el viernes realizó La Fura dels Baus en la plaza de la diosa merengue, y las escenificaciones de calle en Madrid, ¿ el 2 de mayo de 2009 habrá todavía gente que sea incapaz de hilar varias ideas sobre nuestra fiesta más conocida? Espero que la respuesta sea negativa. El tiempo lo dirá, pero me temo que aún a largo plazo. Espero errar en mi pronóstico. Si Napoleón se equivocó al decir que nuestra resistencia no sería “temible” por considerar que “los pueblos donde hay muchos frailes son fáciles de someter”, yo también espero estar en un profundo error.
Por el momento, hay que reconocer que, aunque no lo suficiente, la televisión ha puesto su granito de arena en el recuerdo de tan significante acontecimiento para la historia de nuestro país. Sobre todo la televisión autonómica de Madrid, que el jueves por la noche emitió un excelente documental: Dos de mayo. Los héroes olvidados. Dirigido por José Manuel Novoa (Los últimos nómadas), este trabajo audiovisual cuenta con interesantes testimonios; entre ellos, los de Fernando García de Cortázar, director de la Fundación Dos de Mayo. Nación y Libertad, Carmen Iglesias, académica y presidenta de Unidad Editorial y Jean- René Aymes, hispanista y profesor de historia de la Universidad de París.
Por delante queda todavía la emisión en Telemadrid de la serie que el lunes estrenaba la cadena autonómica: Dos de mayo, la libertad de una nación. La Guerra de la Independencia es el marco histórico de un hilo argumental que cuenta con los personajes típicos del Madrid de entonces: el tabernero, las modistillas, el cura, los ladrones y los afrancesados, entre otros. Cesáreo Estébanez , Celia Freijeiro, Carmen Morales y Miguel Rellán son algunos de los actores que trabajan en esta recreación televisiva de nuestra lucha contra los franceses. Estimable la sensibilidad interpretativa de María Garralón, Catalina en la serie. Esperemos que esta ficción, que cuenta con algunos episodios reales- además de ajustarse a su contexto histórico-, estimule el interés de los más rezagados. Javier de Matrice.

SOBRE MÍ

SOBRE MÍ

EN TERCERA

Javier G. Cobo, nombre real de Javier de Matrice, nació en Madrid en 1982. Periodista digital y Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid (2000-2005), ha sido becario de realización en Telemadrid y ha trabajado como redactor/presentador en Localia Fuenlabrada Televisión (2006). Su experiencia en radio pasa por la redacción/locución de los Servicios Informativos de Radio Complutense -107,5 FM- (2000-2004) y por la realización de crónicas y cuñas puntuales para Cadena Ser Madrid Sur. Es también diplomado en Arte Dramático por Metrópolis c.e. , y ha sido dirigido en teatro por Tina Sainz (preproducción de Nuestra Ciudad, 2004), Pilar Vicente (La tienda de los horrores, 2009), P. Moraelche (Bésame, tonto, 2010), Javier Delgado (El enfermo imaginario, 2011), Patricia Chávarri (El Rey Sol, 2012) y Alfonso Gómez (¡Usted es Ortiz!, 2013). Es asimismo autor de Los calostros de la Gachosa (teatro breve). En televisión ha colaborado como actor en programas como Cyberclub, La Nuestra o Sucedió en Madrid (Telemadrid, 2005). Actuaciones en cine [cortometrajes]: Así fue (Julia Gangutia, 2013), Ni siquiera Descartes (Trinidad Sánchez y Daniel Lavín González, 2013), Nada sin mí (Rodrigo Delgado y Jorge Escudero, 2013) y Extraterrestres generosos (Trinidad Sánchez, 2013). Actuaciones en web series: Sayón (The Executioner), dirigida por George Karja (2013-2014).
Contacto: javierdematrice@gmail.com