Ya hace años muchos empresarios idearon acompañar el placer de navegar con la ingestión de un buen café. Nacieron así los cybercafés . Pero todavía no llegábamos a saber cómo sabe el medio. Podíamos componer textos con el teclado del ordenador, vivir la realidad con imágenes fabricadas y ponerle música a nuestros pensamientos o vacíos melódicos. Nos era posible marear al ratón y pinchar sin alfileres. Pero nos resultaba poco exquisito comernos pantallas o masticar cables. Eso se lo reservábamos al didáctico Muzzy. No obstante, esta dificultad ya tiene solución gracias al surgimiento de la arrobita consumible, que aspira a ser como el roscón de reyes, el redondeado dulce que todos los años pone la guinda a nuestros excesos gastronómicos navideños. La arroba pretende ser, pues, el postre especial del 17 de mayo.
Peculiar idea. El pastel es un alimento muy internacional. Pero me atrae más la idea de dibujar una arroba sobre un buen cocido madrileño, unas sabrosas gachas manchegas o un riquísimo gazpacho andaluz. Y aún más, imprimirla en una vajilla especial. Porque modificar la tradición morfológica de la comida lo veo innecesario. Sobre todo en los casos en que añadimos un concepto artificial a un producto natural. ¿Se imaginan un pastel con el dibujo de una lavadora encima? Desconozco su existencia, pero a mí no me sabría igual.
Pero tras esta novedad culinaria se encuentra lo verdaderamente importante del acto conmemorativo: la celebración del avance tecnológico, social y económico. Ya recogía el sociólogo Herbert I. Schiller en Aviso para navegantes las palabras de Alvin Toffler, que señalaba que “estamos en un proceso de transformación del modo de crear riqueza; antes era con la industria, ahora es con la información …”. Podríamos decir que este cambio en el modo de prosperar ya se encuentra en una fase muy avanzada. Difícil es concebir la gestión empresarial sin tecnologías de la información y comunicación. Asimismo cuesta imaginarse, aunque no demasiado, la vida cotidiana del ciudadano de a pie sin World Wide Web.
Consultar información , leer y enviar mails, participar en foros, comunicarnos con familiares o amistades que residen a kilómetros –o escasos metros- de distancia, realizar gestiones bancarias, efectuar compras sin necesidad de desplazarnos hasta la tienda correspondiente, escuchar canciones de nuestro artista favorito o consumir publicidad son algunas de las actividades que nos permite desarrollar la red.
En Internet, desgraciadamente, tiene también cabida la delincuencia. Pero igualmente es un medio que permite localizar al infractor o falto de moral. La jornada de ayer sirvió, por lo tanto, para recordar un día más que hay que endurecer la condena de pederastas, de los que estafan, de los que se entrometen en privacidades que carecen de interés general, y de los que injurian.
Pero, dejando de lado toda ética crítica, hay que reconocer que la red de redes es una fuente muy consultada por su inmediatez. Según el estudio Internet en España (2008) de
Comparto la opinión de Carmen Galán, profesora de Lingüística de
Huele a polvo de módem. Al desuso de aquello que muchos no pueden permitirse el lujo de tener. Javier de Matrice.