domingo, 18 de mayo de 2008

PASTEL DIGITAL

Con los cinco sentidos. Así hemos celebrado esta semana el Día Mundial de las Telecomunicaciones y Sociedad de la Información. Si hasta ahora la red de redes podía absorber nuestro tiempo libre, ahora nosotros podemos también manducarla. Estamos en igualdad de condiciones. La causante, la @rroba de Internet.
Ya hace años muchos empresarios idearon acompañar el placer de navegar con la ingestión de un buen café. Nacieron así los cybercafés . Pero todavía no llegábamos a saber cómo sabe el medio. Podíamos componer textos con el teclado del ordenador, vivir la realidad con imágenes fabricadas y ponerle música a nuestros pensamientos o vacíos melódicos. Nos era posible marear al ratón y pinchar sin alfileres. Pero nos resultaba poco exquisito comernos pantallas o masticar cables. Eso se lo reservábamos al didáctico Muzzy. No obstante, esta dificultad ya tiene solución gracias al surgimiento de la arrobita consumible, que aspira a ser como el roscón de reyes, el redondeado dulce que todos los años pone la guinda a nuestros excesos gastronómicos navideños. La arroba pretende ser, pues, el postre especial del 17 de mayo.
Peculiar idea. El pastel es un alimento muy internacional. Pero me atrae más la idea de dibujar una arroba sobre un buen cocido madrileño, unas sabrosas gachas manchegas o un riquísimo gazpacho andaluz. Y aún más, imprimirla en una vajilla especial. Porque modificar la tradición morfológica de la comida lo veo innecesario. Sobre todo en los casos en que añadimos un concepto artificial a un producto natural. ¿Se imaginan un pastel con el dibujo de una lavadora encima? Desconozco su existencia, pero a mí no me sabría igual.
Pero tras esta novedad culinaria se encuentra lo verdaderamente importante del acto conmemorativo: la celebración del avance tecnológico, social y económico. Ya recogía el sociólogo Herbert I. Schiller en Aviso para navegantes las palabras de Alvin Toffler, que señalaba que “estamos en un proceso de transformación del modo de crear riqueza; antes era con la industria, ahora es con la información …”. Podríamos decir que este cambio en el modo de prosperar ya se encuentra en una fase muy avanzada. Difícil es concebir la gestión empresarial sin tecnologías de la información y comunicación. Asimismo cuesta imaginarse, aunque no demasiado, la vida cotidiana del ciudadano de a pie sin World Wide Web.
Consultar información , leer y enviar mails, participar en foros, comunicarnos con familiares o amistades que residen a kilómetros –o escasos metros- de distancia, realizar gestiones bancarias, efectuar compras sin necesidad de desplazarnos hasta la tienda correspondiente, escuchar canciones de nuestro artista favorito o consumir publicidad son algunas de las actividades que nos permite desarrollar la red.
En Internet, desgraciadamente, tiene también cabida la delincuencia. Pero igualmente es un medio que permite localizar al infractor o falto de moral. La jornada de ayer sirvió, por lo tanto, para recordar un día más que hay que endurecer la condena de pederastas, de los que estafan, de los que se entrometen en privacidades que carecen de interés general, y de los que injurian.
Pero, dejando de lado toda ética crítica, hay que reconocer que la red de redes es una fuente muy consultada por su inmediatez. Según el estudio Internet en España (2008) de la Fundación BBVA, ocho de cada diez internautas buscan información. Aquellos que leen noticias o periódicos- según el estudio, un 46, 7 por ciento- quizás se hayan interesado esta semana por las víctimas de los movimientos sísmicos en China, por las medidas cautelares solicitadas por la hermana de la princesa Letizia, por la relación entre Sarkozy y la agencia France Presse, por el “portazo” de María San Gil, o por ver la programación de actos y festejos de San Isidro en busca de zarzuela, chotis, mantón o tortilla. Los más curiosos, incluso, se habrán tomado la molestia de leer los programas universitarios españoles de Medicina para ver si su docencia es ajena a materias específicas de derechos humanos. Todo ello a "bajo" coste.
Comparto la opinión de Carmen Galán, profesora de Lingüística de la Universidad de Extremadura, cuando escribe que hemos abierto las puertas a la “generación del pulgar”( El País, 12 de mayo de 2008). Es cierto que no nos separamos del móvil. Y que con el dedo que más grasas saturadas consume decidimos ya muchas cosas. Pero en lo que a Internet se refiere triunfa el índice o falange clickeadora, ese dedo que yo utilizo para formularles una pregunta: ¿Dónde he dejado el sentido del olfato? ¿A qué huele Internet?
Huele a polvo de módem. Al desuso de aquello que muchos no pueden permitirse el lujo de tener. Javier de Matrice.

SOBRE MÍ

SOBRE MÍ

EN TERCERA

Javier G. Cobo, nombre real de Javier de Matrice, nació en Madrid en 1982. Periodista digital y Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid (2000-2005), ha sido becario de realización en Telemadrid y ha trabajado como redactor/presentador en Localia Fuenlabrada Televisión (2006). Su experiencia en radio pasa por la redacción/locución de los Servicios Informativos de Radio Complutense -107,5 FM- (2000-2004) y por la realización de crónicas y cuñas puntuales para Cadena Ser Madrid Sur. Es también diplomado en Arte Dramático por Metrópolis c.e. , y ha sido dirigido en teatro por Tina Sainz (preproducción de Nuestra Ciudad, 2004), Pilar Vicente (La tienda de los horrores, 2009), P. Moraelche (Bésame, tonto, 2010), Javier Delgado (El enfermo imaginario, 2011), Patricia Chávarri (El Rey Sol, 2012) y Alfonso Gómez (¡Usted es Ortiz!, 2013). Es asimismo autor de Los calostros de la Gachosa (teatro breve). En televisión ha colaborado como actor en programas como Cyberclub, La Nuestra o Sucedió en Madrid (Telemadrid, 2005). Actuaciones en cine [cortometrajes]: Así fue (Julia Gangutia, 2013), Ni siquiera Descartes (Trinidad Sánchez y Daniel Lavín González, 2013), Nada sin mí (Rodrigo Delgado y Jorge Escudero, 2013) y Extraterrestres generosos (Trinidad Sánchez, 2013). Actuaciones en web series: Sayón (The Executioner), dirigida por George Karja (2013-2014).
Contacto: javierdematrice@gmail.com