DIARIO DE UNA NINFÓMANA
Cuando veo a Geraldine Chaplin en la recién estrenada Diario de una ninfómana –en su papel de abuela de Val-, me vienen a la mente unas palabras del padre de la actriz estadounidense, ya casi más bien española en pareceres: el gran Charles Chaplin. Verbos éstos que son la clave de que el filme de Christian Molina no haya despertado en mí la sensación de haber desperdiciado el dinero en la adquisición de una entrada de cine: “Siempre trato de crear lo inesperado de una forma distinta: si tengo la impresión de que el público está esperando verme llegar por la calle a pie, de repente me subo a un coche de un salto. Si quiero llamar la atención de alguien, en lugar de darle unas palmaditas en el hombro o de llamarlo, le paso el bastón por debajo del brazo y tiro hacia mí. Imaginarse qué esperan los espectadores y luego hacer todo lo contrario es para mí todo un placer”, decía el cineasta londinense en L´art de faire rire. Lo inesperado como llave con la que abrir el arcón del triunfo. Nada nuevo, pero resultona fórmula para no caer en escenas de sexo y más sexo, que es lo que puede esperar el espectador al leer el título de la película. La adaptación cinematográfica del homónimo libro de Valérie Tasso, publicado en 2003, huye, por lo tanto, de lo más anecdótico en sí, que bien podría ser una posible focalización del interés en una sucesión constante de actos íntimos e instintivos, que también los hay, para centrar el eje de su discurso en temas tan importantes como la libertad individual de la mujer, el amor, la familia o la amistad. Todos ellos entretejidos o complementados con temáticas duras e indigestas: la muerte, la enfermedad, la traición y los malos tratos. Protagonizada por la catalana Belén Fabra, Llum Barrera y Leonardo Sbaraglia, Diario de una ninfómana, a diferencia de la novela sobre la que versa, perfila una nueva voluntariedad de Val en el acceso a la venta de su sexo, ahonda en la realidad del consejo, y explora y enjuicia aún más lo patológico de lo que para la protagonista es un modo de vida: el “carpe diem” a través del sexo. Pero, a pesar de abordar con suficiencia temáticas sociales de gran interés y de contar con excelentes actores, este filme, censurado en los autobuses municipales de Madrid por culpa de una manita ligeramente desplazada hacia los genitales (¡Cómo para haber diseñado el cartel de la película con una fotografía de Helmut Newton!), brilla por su lentitud y por un tratamiento menos profundo que Tasso en materias de prevención de enfermedades sexuales. Decía el escritor Javier Moro, autor de Pasión India o Las montañas de Buda (20 minutos/ 29 de octubre de 2008), que “cuando terminas (de escribir) un libro, siempre te deprimes, te quedas muy solo”. Pienso que lo mismo le ocurre al lector a la hora de finalizar el ejemplar que tiene entre las manos: siente la falta de un texto que le sople nuevas vidas. Pero esto no me ocurrió con Diario de una ninfómana (libro), ni con la adaptación cinematográfica de la obra más conocida de la escritora francesa, autora también de Paris, la nuit (2004), El otro lado del sexo (2006), y Antimanual de sexo (2007). Mas no hay que restarle el valor libertario a ambos trabajos –el literario y el audiovisual- en un mundo en que todavía se lapidan a mujeres por supuesto adulterio, en el que aún existen hombres que venden a sus esposas, o en un país en el que, cada hora, ocho mujeres llaman al 016 demandando ayuda por cuestiones de maltrato de género. No muy desencaminada en su opinión parece estar la abuela de Val -en la película- cuando dice que el matrimonio es otro tipo de prostitución. Visto lo que el filme, el libro y las noticias televisivas nos enseñan, benditas sean las ninfas. Y lo dice un ateo. Javier de Matrice.
EN TERCERA
Javier G. Cobo, nombre real de Javier de Matrice, nació en Madrid en 1982. Periodista digital y Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid (2000-2005), ha sido becario de realización en Telemadrid y ha trabajado como redactor/presentador en Localia Fuenlabrada Televisión (2006). Su experiencia en radio pasa por la redacción/locución de los Servicios Informativos de Radio Complutense -107,5 FM- (2000-2004) y por la realización de crónicas y cuñas puntuales para Cadena Ser Madrid Sur. Es también diplomado en Arte Dramático por Metrópolis c.e. , y ha sido dirigido en teatro por Tina Sainz (preproducción de Nuestra Ciudad, 2004), Pilar Vicente (La tienda de los horrores, 2009), P. Moraelche (Bésame, tonto, 2010), Javier Delgado (El enfermo imaginario, 2011), Patricia Chávarri (El Rey Sol, 2012) y Alfonso Gómez (¡Usted es Ortiz!, 2013). Es asimismo autor de Los calostros de la Gachosa (teatro breve). En televisión ha colaborado como actor en programas como Cyberclub, La Nuestra o Sucedió en Madrid (Telemadrid, 2005). Actuaciones en cine [cortometrajes]: Así fue (Julia Gangutia, 2013), Ni siquiera Descartes (Trinidad Sánchez y Daniel Lavín González, 2013), Nada sin mí (Rodrigo Delgado y Jorge Escudero, 2013) y Extraterrestres generosos (Trinidad Sánchez, 2013). Actuaciones en web series: Sayón (The Executioner), dirigida por George Karja (2013-2014).
Contacto: javierdematrice@gmail.com